Es imposible visitar Sevilla y no quedarte con la sensación de que te falta tiempo para ver todo. Existen pocas ciudades en España con tanta diversidad histórica como Sevilla. La capital andaluza está construida mayoritariamente bajo la influencia del estilo arquitectónico mudéjar, por eso, no es extraño cruzarse con imponentes edificios cubiertos de azulejos de todos los colores o entradas con particulares arcos de herraduras, tan característicos de este movimiento.

Aunque más allá de su arquitectura, la ciudad de Sevilla cuenta con una solera y un carácter propio. Por eso, os damos varias razones por las que nunca, bajo ningún concepto, debes dejar de visitar Sevilla.

plazaLa plaza de España

Posiblemente uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Dentro de esta impresionante plaza situada en el parque María Luisa podemos ver como bajo los soportales se rinde homenaje a todas las provincias españolas. Para unir el parque con la plaza principal se construyeron cuatro puentes que representan los antiguos reinos españoles.

El Barrio de Santa Cruz

Este barrio se encuentra situado en pleno centro de la ciudad. Se pueden recorrer sus estrechas callejuelas, inspiración para muchos autores y en las que José Zorrilla basó una de sus obras más emblemáticas, Don Juan Tenorio. También es una de las mejores zonas paras salir, pasear y disfrutar de la gastronomía local.

El Barrio de Triana

Triana con sus trianeros es un museo en sí mismo. Este barrio puede estar orgulloso de mantener las tradiciones sevillanas como en ningún sitio. Podrás disfrutar de las mejores tabernas y de su gran carta de vinos de la zona, o de un buen paseo por la catedral de Triana o el palacio de San Jorge. Todo ello, mientras os mezcláis con los locales y sentís el auténtico espíritu sevillano.

Reales Alcázares

Un sitio idílico para perderse por el patio principal o el palacio de la doncella. En este monumento primo hermano de la Alhambra granadina, podrás disfrutar de una las maravillas más importantes de la arquitectura mudéjar. Los Reales Alcázares constituyen el palacio en uso más antiguo de toda Europa.

La catedral y la Giralda

catedral

La Catedral de Sevilla es el monumento central de la ciudad y uno de sus símbolos más reconocidos. La construcción cristiana se levantó sobre los restos de una vieja mezquita árabe. Aunque este templo prácticamente es un museo, dentro se pueden visitar la tumba de Cristóbal Colón o las obras de arte de pintores como Zurbarán o Murillo. La imponente torre que destaca en la construcción se llama La Giralda, y se utilizaba antiguamente para la llamada de la oración.

La Feria de Abril

Sevilla y su feria van de la mano. Es la fiesta más importante de Andalucía y la que cuenta con mayor número de visitantes. En esta fiesta que se celebra dos semanas después de Semana Santa se reúnen todas las casetas y las atracciones dentro del recinto ferial de los Remedios. Además si te apasionan los toros, busca la oportunidad de reservar tu viaje durante esas fechas, ya que coincide con las corridas de toros de la increíble plaza de la Maestranza.

Gastronomía

Calidad-precio, eso es Sevilla. La gastronomía sevillana es uno de sus atractivos. Lugares tan conocidos como Casa Paco o Casa Pilatos, ofrecen sus delicatesen a un precio más que razonable. Y si le sumas los amontillados especiales de su área, es fácil que pierdas todo el día de bar en bar, aunque claro, bien lo vale.

Guadalquivir

Gracias al increíble y soleado clima con el que cuenta la ciudad no hay que dejar de dar un paseo por el margen del rio Guadalquivir. Desde la orilla podréis encontraros con monumentos como la Torre del Oro, que fue construida inicialmente como una torre de defensa y después fue utilizada como prisión. Una de las razones por las que Sevilla es tan espectacular es gracias a este río que cruza la ciudad de punta a punta.

guada

De todas maneras, siempre queda algo por ver en una ciudad que no solo es conocida por sus monumentos, sino que la alegría de su gente y su variedad cultural hacen de ella un lugar para volver una y otra vez.